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Nuestro Idioma el “Alemán Coloniero”.
El idioma no sólo significa comunicación, también simboliza identificación.

«A través del habla expresamos nuestro arraigo a una región o país y señalizamos nuestra pertenencia específica» 

Status del Alemannisch
Muchos lingüistas y organizaciones diferencian entre las lenguas principalmente por razón de las bases de inteligibilidad mutua, así SIL International  y UNESCO describen el Alemannisch o Alemánico como una lengua de la familia lingüística  del Indoeuropeo/germánica/occidental/alto alemán codificándola de la siguiente manera: ISO 639-3  con las siguientes variantes:
[gsw]  “Alemannisch”
[sws]  “Schwäbisch”
[wae] “Walser”
[gct] “German, Colonia Tovar” o como se le ha denominado recientemente “Idioma Alemánico variante Colonia Tovar” y cuyo nombre alterno es “Alemán Coloniero”, que junto al Bodenseealemannisch,  el Alsaciano y el Alemán de Basilea pertenecen a las variantes del alemánico que tienen pronunciaciones comunes.

El grupo de inmigrantes que llega a la Colonia Tovar en 1843 provenían de la zona de influencia del Alemannisch, por lo tanto es la lengua materna de todos los “Colonieros”.  Incluso un gran número de colonieros hoy tienen como lengua primaria el Alemán Coloniero.
Debido al aislamiento en que se ve sumida la Colonia Tovar en sus primeros, casi, 100 años es normal que el idioma común del grupo de colonieros se mantenga y preserve sin mayores variaciones, sólo se suman modismos propios de cada pueblo de origen y comienza a reestructurarse como un idioma único y diferenciado, pero no es sino hasta el momento de la apertura económica cuando comienzan a incorporarse los “colonierismos” prestamos lingüisticos del español que enriquecen y  crean la definitiva diferenciación del Alemannisch al Alemán Coloniero, (conservando incluso arcaísmos y entonaciones que ya se han perdido en los núcleos originarios), pero la causa determinante de su preservación, luego de 167 años, ha sido la voluntad de un grupo humano que se niega a perder su más importante lazo con su antiguo hogar: el idioma.
A pesar de ello, y debido a la apertura turística y comercial, la globalización, la mezcla de la población y a una nueva movilidad de la generación joven que determina su forma de pensar por los contactos con un entorno más amplio que aquel en el cual vivieron las generaciones anteriores, ha limitado el uso del Alemán Coloniero al punto de estar en serio peligro de desaparecer si no se toman medidas acertadas y a tiempo.

Durante la década de 1940 y hasta mediados de 1950 comienzan a llegar los primeros jefes de policía y Prefectos criollos a ejercer la autoridad en la Colonia Tovar y, debido al antigermanismo imperante producto de la segunda Guerra Mundial, su primera acción es prohibir el uso del alemánico o alemán, llegando a llevar a prisión a aquellas personas que eran encontradas hablándolo. Lo que era un serio problema pues la mayoría de los colonieros sólo conocían el alemánico, no dominaban el español.
Fueron expulsados el maestro y el sacerdote alemán y muchos padres creyeron importante por la seguridad de sus hijos que éstos aprendiesen a hablar español; así muchas familias dejan de lado el alemánico y comienzan a usar con mayor frecuencia el español, aunque las personas mayores de la colonia se rehusaban a hablar una lengua distinta a la que habían aprendido de sus padres.
Luego,  en la década de los ´60 y hasta principios de ´80, comienza a llegar un contingente de “investigadores” quienes determinan de manera muy irresponsable que el alemánico hablado en la Colonia Tovar es una suerte de papiamento, (llegándolo a llamar Patuá, denominación incorrecta pues el Patuá también forma parte de las lenguas Patrimoniales de Venezuela, hablado en Paria, Güiria y El Callao),  pero que no guarda ningún tipo de relación con nuestro alemánico, el cual, según ellos, no tenía ningún valor cultural, al contrario era una forma muy corrupta del alemán que no merecía ser perpetuado. La Antropólogo Marlene Blanco hace referencia a ello en su trabajo de investigación: “Es increíble como las personas de grandes méritos científicos, como es Marco Aurelio Villa llegan a definir “el lenguaje familiar de los habitantes de la Colonia Tovar” como un alemán bastante adulterado o considerando que el aislamiento hizo que los pobladores del lugar siguieran hablando el alemán con muchas corrupciones“.
Estas aseveraciones de “expertos” hacen que muchas personas se avergüencen de usar el Alemánico y prefieran no enseñarlo a sus descendientes. No obstante, también llegaron investigadores serios que conocían la diferencia entre el alemannisch y el alemán, como por ejemplo los lingüistas Esteban Emilio Mosonyi y Omar González Ñañez así como el investigador Conrad Koch.
Sin embargo, fue más fuerte el “Muettersproch” y un importante número de padres continuaron enseñando el idioma a sus hijos, preservándolo hasta hoy.
En Los últimos años se despertado un renovado interés en un idioma que se encuentra a miles de kilómetros del núcleo lingüístico originario y que a pesar de que han transcurrido más de 167 años se ha mantenido casi invariable,  cambiando sólo la pronunciación (ahora es más latina) y con un sinnúmero de „colonierismos“ o préstamos lingüisticos de español, convirtiéndose la Colonia Tovar en una „Isla Lingüística“  que, por estar rodeada de hispanohablantes en su totalidad, se constituye en un núcleo lingüístico alemánico único.

Texto: Haidy Collin ( Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla )

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